CAPÍTULO 119. La grieta del linaje.
Capítulo 119
La grieta del linaje.
La noche no había terminado para ninguno de los dos. En la prisión, las lámparas fluorescentes brindaban una luz fría que hacía relucir la sangre seca en los nudillos de Carlos Herrera.
Afuera, en la mansión Herrera, la oscuridad era una sábana que Diego intentaba rasgar con los dedos, buscando un hueco por donde huir.
Las escenas se abrieron en paralelo, como dos espejos distorsionados que anticipaban un choque.
En el módulo de custodia de la comisaría, la