A la mañana siguiente, muy temprano, Lyra y Raffael ya estaban despiertos y listos para dirigirse a la dirección que habían encontrado.
El trayecto les tomó más tiempo del esperado, ya que la dirección resultó estar lejos del centro de la ciudad, en una aldea remota, rodeada de montañas.
—¡Qué hermoso es el paisaje aquí! Aunque por la noche debe haber poca iluminación —comentó Lyra.
—Sí, pero el aire es muy fresco. Estoy cada vez más convencido de que papá escondió a Elia en este lugar —respond