A la mañana siguiente, Raffael salió de casa más temprano de lo habitual, incluso sin desayunar. No podía dejar de pensar si Lyra llegaría a la oficina acompañada por Adrián. Esa inquietud lo mantuvo despierto toda la noche.
Al llegar a la oficina, Raffael no fue directamente a su despacho. Prefirió esperar en el vestíbulo para ver con quién llegaba Lyra.
Después de treinta minutos de espera, vio a Lyra entrar sola. Su ropa también era distinta a la del día anterior.
—¡Lyra, espera! —llamó Raff