Horas más tarde la puerta de su habitación fue tocada con fuerza y Lena entró con el rostro asustado. Asya frunció el ceño.
-¿Qué ocurre?
-Reina- se inclinó intimidada al recordar lo ocurrido anteriormente con ella- Le tengo dos malas noticias.
Lo que faltaba, no una, sino dos.
-Habla de una vez- Asya le levantó con el corazón latiendo en el pecho.
La esclava apretó los labios.
-La primera es que… el príncipe Ilayen ya no se encuentra dentro de los pabellones del palacio.
El rostro de Asya pali