-¿Ocurre algo, cuarta reina?- uno de los guardias que escoltaban a Asya le preguntó al ver que esta se detenía y miraba por encima del hombro a lo lejos.
La loba pestañeó lentamente. Acaso habían sido imaginaciones suyas. Por un momento había sentido que alguien la miraba, con tal intensidad que casi le quemaba. Debía ser su cabeza buscando alguna excusa tonta para no ingresar a la habitación aquella delante de ella a la que no quería ir.
Tragó en seco y negó con la cabeza.
-No… no es nada- su