Para muchos el nombre era algo irrelevante, sobre todo para los esclavos. Era una forma de mantenerlos controlados y evitar la interrelación entre ellos. Ilayen siempre había estado en contra de esa maldita ley de su padre. Le daba mucho valor a los nombres, como el de él que era el mismo que el alfa fundador de la manada. Quizás por ello tenía tanto peso en sus hombros. Peso que no solo era el de los miembros de su propia manada sino el de las expectativas de los demás alfas.
Giró su rostro en