Asya estaba cansada de dar vueltas en la cama. El insomnio había sido su mejor amigo incluso una semana antes de convertirse en reina. Y se había vuelto más grave tras pasar su primera noche con el alfa. El recordar el dolor, la presión, el llanto y el miedo que había pasado debajo del cuerpo de él y sobre una cama… había hecho que cerrar los ojos y dormir fuera una experiencia.
Solo había algo que había hecho que aquella experiencia fuera diferente por un momento. Recordaba haber caído rendida