Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche siguiente, Gabriel recibió la noticia de un contacto en Calais. Había un mensaje que debía recogerse antes de partir al interior.
Eleanor insistió en acompañarlo, y aunque Gabriel vaciló, comprendió que ya no podía excluirla de los riesgos de su mundo.
La taberna estaba abarrotada. El humo de las pipas formaba un velo espeso, y el olor a vino rancio y sudor impr







