Mientras papá y yo teníamos nuestra propia guerra de miradas, podía sentir a Alex a mi lado, rogándome con la mirada que me detuviera y finalizara mi recién iniciada guerra con mi padre, ya que esto no había sido parte de nuestro trato.
Alex y yo lo habíamos hablado en el pasado. Él y yo sabíamos que esto podría pasar y yo le había prometido que no me pondría de su lado en ningún momento, que siempre escucharía a papá. Sin embargo, en el momento en que mi padre decidió comparar mi amor por Alex