Después de lo que pareció una eternidad, finalmente las puertas de mi celda se abrieron y, en cuanto salí, vi al tío Thomas esperándome en la oficina donde nos habíamos encontrado antes. El alivio de estar fuera de esa fría celda se mezclaba con una sensación de incertidumbre sobre lo que estaba por suceder. También con el anhelo de volver a ver a Alex.
Aún no podía creer que hubiera despertado. Creía que lo mantendrían sedado por más tiempo. Al parecer, Alex estaba ansioso por despertar.
Camin