[Un mes después]
—¿Papá, cuándo me devolverás a mi guardaespaldas? —preguntaba con los brazos cruzados.
Estaba sentada frente a su escritorio en la empresa, mientras el pelinegro me observaba divertido desde su enorme sillón.
Nuestras discusiones se habían reducido a plantear y negociar sobre este tema, pero yo aún no había logrado ganar ni una sola batalla. Era casi imposible ganarle a Logan Walker.
—¿Quién sabe? Descubrí que es muy competente en lo que hace. —me dice con la misma sonrisa en