—¡Olivia! —Ni siquiera me giro para ver cómo mi madre intentaba alcanzarme. En estos momentos no estaba pensando con claridad. Solo tenía en mente una única cosa: hacer que ese idiota pagara por lo que había ocasionado— ¡Olivia, espera!
Continuaba corriendo fuera de casa, ignorando los llamados tanto de mi madre como el de Roger y los demás guardaespaldas que quedaban en casa. Por fortuna, papá se había marchado molesto a su habitación mucho antes de que decidiera ir hacia la casa de los Callow