Capítulo 90 — Estamos bien.
—Vale, ya… No llores, cariño. —me separa de su cuerpo y comienza a darme besos por toda la cara—. ¿Tienes hambre? ¿Quieres comer?
Niego con la cabeza y sonrío al ver a papá, quien apenas me había dirigido la mirada. Él seguía furioso conmigo y no podía culparlo.
—No, el tío Thomas me llevó algo de comer más temprano. —Le digo y ella me mira dudosa, pero no dice nada—. Quisiera ir al hospital, mamá.
—Olivia...
—Papá, sé que estoy en graves problemas, pero por favor... Solo por un momento, déjame