Capítulo 98
|| Punto de vista de Bellona ||
Desde el momento en que abrí los ojos esa mañana, supe que algo no estaba bien. Tenía el estómago revuelto, como si hubiera tragado algo afilado, y la boca seca por más agua que bebiera. Los mareos llegaban en suaves oleadas, seguidos de unas náuseas implacables que me obligaban a agarrarme al borde del lavabo del baño y respirar profundamente, tratando de evitar volver a vomitar.
Leo se dio cuenta, por supuesto. Siempre era más perspicaz de lo que a