Aleksander me quedó mirando y, al ver sus labios, no pude evitar darle un beso de pico; la sorpresa en sus ojos fue casi instantánea.
—Vamos, Chase nos está esperando. Decía mi madre que al mal paso hay que darle prisa.
Ambos salimos del cuarto y fuimos a los juzgados; aquel sitio tan imponente me ponía un poco nerviosa. Tomé la mano de Aleksander y él, en una muestra de apoyo, fue que la apretó con fuerza; al final caminamos juntos y entramos.
—Vengan, ya la audiencia va a comenzar —Chase movió su mano invitándonos a avanzar—. No se preocupen, en serio que todo va a salir bien.
Parecía que Chase repetía esto para creérselo él mismo. Al entrar a la sala, miramos a varias personas y entre ellas se encontraban la esposa del viejo Joaquín y la esposa del alcalde, e incluso a lo lejos estaba la amante de este funcionario público.
Cuando el juez entró, la sesión inició y fueron llamados varios testigos que eran del pueblo de San Andrés y decían abiertamente lo que el viejo Joaquín les habí