Por instinto llevé mis manos a mi vientre; quería que mis hijos estuvieran bien, era su madre y se suponía que debía protegerlos.
—La presión de su esposa se encuentra un poco baja; al estar embarazada, no me atrevo a darle medicina que no sea aprobada por su doctora. Así que algo dulce sería lo más aconsejable en este caso; aquí justo en frente hay una cafetería, no va a demorar mucho tiempo.
—Está bien, le agradezco por esto.
Cuando Aleksander se iba a ir, lo detuve; no quería que hiciera esto porque tenía un mal presentimiento.
—Mejor quédate a mi lado, no te preocupes demasiado por mi presión. Con todo el dulce que he comido en este día, creo que pronto la presión se va a estabilizar.
—Está bien, pero no me siento totalmente tranquilo con la decisión que has tomado.
Al final, Aleksander se quedó a mi lado y luego de un rato el jurado salió para dar el veredicto; sabía bien que todo iba a fallar a nuestro favor, pero las ansias no dejaban de estar ahí metidas en mi cabeza e incluso