88: Veredictos contundentes

Por instinto llevé mis manos a mi vientre; quería que mis hijos estuvieran bien, era su madre y se suponía que debía protegerlos.

—La presión de su esposa se encuentra un poco baja; al estar embarazada, no me atrevo a darle medicina que no sea aprobada por su doctora. Así que algo dulce sería lo más aconsejable en este caso; aquí justo en frente hay una cafetería, no va a demorar mucho tiempo.

—Está bien, le agradezco por esto.

Cuando Aleksander se iba a ir, lo detuve; no quería que hiciera est
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