Me sorprendió el cambio tan repentino que Aleksander había tenido; no entendía del todo su actitud y de alguna manera sentí como si no estuviera siendo él.
—¿Qué tiene que ver con lo que estábamos hablando? No te entiendo en absoluto.
—No tiene nada que ver con lo que habíamos hablado, pero en estos momentos siento como si realmente volvieras a ser la misma de antes. Cuando hace apenas unas horas te encontrabas entre mis brazos siendo mía.
—Aleksander, en serio que no puedes estar haciendo esto —mi voz se quebró—. —Es una tortura total, debes dejarme ir si no me quieres.
—Es cierto, no te quiero. —Sus ojos se encontraron con los míos. —Te amo, pero tú solo sabes alejarme. Me encuentro al borde de la locura porque cuando pienso que estoy cerca de tu corazón, algo haces que solo me hace sentirme vuelto loco. Así que me toca suplicar de rodillas.
De la nada, Aleksander vino a postrarse de rodillas ante mí. Pensé que lo que estaba mirando era una locura total e incluso una ilusión, pero s