Tal como Aleksander lo había dicho, la venta de la carne había sido todo un éxito. Incluso Chloe, que se encontraba a mi lado, pudo vender sus postres por docena.
—Vaya, en serio que todo ha sido una locura. —Chloe se sentó a mi lado y suspiró cansada—. No puedo creer lo loca que se vuelve la gente con estas cosas.
—Cuando haces algo bueno y lo vendes a un buen precio, pues evidentemente se va a vender como pan caliente; creo que es algo bueno para ti y pronto vas a tener muchos encargos.
—Eso