Tal como Aleksander lo había dicho, la venta de la carne había sido todo un éxito. Incluso Chloe, que se encontraba a mi lado, pudo vender sus postres por docena.
—Vaya, en serio que todo ha sido una locura. —Chloe se sentó a mi lado y suspiró cansada—. No puedo creer lo loca que se vuelve la gente con estas cosas.
—Cuando haces algo bueno y lo vendes a un buen precio, pues evidentemente se va a vender como pan caliente; creo que es algo bueno para ti y pronto vas a tener muchos encargos.
—Eso espero, realmente disfruto hacer repostería y a veces siento que el tiempo se va demasiado rápido.
Mientras nosotras estábamos hablando, pude escuchar a una mujer gritar furiosa; miré que Dayana Garzón se dirigía a nuestro puesto con una ira que me hizo levantarme para proteger a Chloe.
—¡¿Quiénes se han creído para tumbar mi negocio?! —ella movió el dedo con afán—. ¡No he vendido un solo postre porque ustedes se pusieron a vender casi lo mismo que yo!
—A ver, un momento. Te recuerdo que aquí se