El señor Lennox se miraba sumamente serio con lo que decía; en la cocina se podía sentir un aire totalmente tenso y me sorprendía ver la decisión tan drástica que había tomado así de la nada.
—Entonces ya lo sabes, Aleksander. Si acaso te llegas a divorciar de Brielle, te digo que te desconozco como hijo y no hay vuelta atrás.
—Un momento —tomé al señor Lennox del brazo—. Quiero hablar seriamente con usted, no quiero discusiones entre ambos en estos momentos. Así que venga conmigo si realmente