Lo que no entendía era el motivo por el cuál esto me afectaba tanto; se suponía que las cosas debían mantenerse en total calma, pero aquí me encontraba en una especie de limbo que se alternaba con el infierno mismo.
—Madrina —Analía llegó donde me encontraba—. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué estás llorando?
Ante la pregunta de Analía me sorprendí, llevé mi mano a mi mejilla y me di cuenta de que la niña tenía toda la razón al decir esto.
—No es por nada, cariño. Son solo cosas que de algu