El rostro que aquella mujer puso era poesía pura; su mandíbula se había desencajado y parecía que los oídos le iban a sangrar al escuchar tal cosa.
—¿Qué es lo que está diciendo, Sor Pilar?
—Lo que has escuchado, recientemente Aleksander se casó con Brielle y, pues, creo que deberías felicitar a su bella esposa; al final de cuentas, siempre te has jactado de ser una mujer muy madura y que el pasado se queda en el pasado.
—No pienso felicitar a una mujer que es una perfecta desconocida para mí;