Sentí como la sangre se me helaba, mis labios temblaron y al final bajé la cabeza. No era posible que él me reconociera. ¿Por qué tenía que estar pasando por todo esto?
—Vaya, en serio que tu currículum es sumamente bueno —el señor Lennox comenzó a leer esto—. No veo ningún problema con darte el puesto de ayudante de cocina; tu jefa va a ser Brielle León.
Cuando el señor Lennox dijo esto, aquel hombre se sorprendió y comenzó a buscarme con la mirada. Nuestros ojos se encontraron y supe que el in