Al parecer, Aleksander Lennox no era un hombre frío y distante; de alguna manera me sorprendía ver un lado humano en este hombre que hasta el momento solo me había demostrado ser un patán de primera categoría.
—Por favor, en serio que me urge saber que todo está bien con el bebé y especialmente con Brielle. Ella ha pasado por mucho debido a la muerte de Antonia y no quiero que se estrese de más.
Pude escuchar que hablaron un momento más y luego de eso colgó la llamada; me iba a quedar ahí hasta que él se fuera, así como había pasado con el señor Lennox.
Pero mis planes se vieron frustrados en el momento en que miré que la puerta se abría y miré que Aleksander venía entrando. Fue ahí cuando me di cuenta de que estaba en su cuarto; pensé que era otro sitio y no aquí.
Rápidamente me metí en su clóset y toda aquella ropa me logró cubrir; sentía como el corazón estaba a punto de salirse de mi pecho. No podía creer que mi mala suerte llegara a tanto para meterme justo en la boca del lobo.
—M