Analía huyó por completo de mí; parecía que ante ella se encontraba el demonio personificado. Cuando intenté acercarme, su reacción fue gritar con tanta fuerza que sentí como mis oídos estaban a punto de reventar.
—¿Qué está pasando? —Aleksander entró totalmente asustado al escuchar el grito de Analía Brielle, te encuentras pálida, ven aquí.
Aleksander me tomó de mis brazos y me levantó con una facilidad que me sorprendía; él me sentó en la cama de Analía mientras me revisaba detenidamente.
—¿Te sientes bien? ¿Qué fue ese grito que escuchamos? Mi papá se encuentra con las gemelas en estos momentos porque las niñas lloraron de manera incontrolable.
—No fue nada —miré a Analía que se encontraba en una esquina mientras era un mar de lágrimas—. Cariño mío, no pienses que mi bebé va a significar que no te voy a amar a ti o a tus hermanas. En serio que las voy a amar de igual manera.
—El problema no es ese —ella movió su cabeza de un lado al otro y la escondió en sus piernas—, en serio que