Analía huyó por completo de mí; parecía que ante ella se encontraba el demonio personificado. Cuando intenté acercarme, su reacción fue gritar con tanta fuerza que sentí como mis oídos estaban a punto de reventar.
—¿Qué está pasando? —Aleksander entró totalmente asustado al escuchar el grito de Analía Brielle, te encuentras pálida, ven aquí.
Aleksander me tomó de mis brazos y me levantó con una facilidad que me sorprendía; él me sentó en la cama de Analía mientras me revisaba detenidamente.
—¿T