Narrado por Noah
Nunca me he considerado un hombre posesivo, pero hay algo en la forma en que el Dr. Ariel pronuncia el nombre de Emma —o de Bella, como él insiste en llamarla— que me revuelve las tripas. Había pasado una noche extraña, con ella durmiendo en mi camarote después de sus pesadillas, y el sabor amargo de ese beso interrumpido por la bocazas de Cassy todavía me escocía en los labios.
Salí al patio de la base buscando un café cargado, pero lo que encontré fue al "buen doctor" esperánd