Narrado por Noah
El helicóptero aterrizó con un estruendo que me resultaba familiar, pero esta vez, el polvo que levantaban las hélices me parecía más brillante, casi festivo. Habíamos logrado neutralizar la emboscada, los suministros estaban a salvo y, lo más importante, yo estaba de vuelta. Salté de la rampa antes de que terminara de bajar, ignorando el cansancio que me pesaba en los huesos tras treinta horas de combate y patrulla.
—¡Buen trabajo, muchachos! —grité a mi equipo, dándoles una p