Mundo ficciónIniciar sesiónTres meses. Noventa días pueden parecer una eternidade o un parpadeo, dependiendo de qué tan ocupada mantengas tu mente para no dejar que la nostalgia se filtre por las grietas. Desde que cerré la puerta de aquel penthouse y dejé el collar —y mi corazón roto— sobre el mármol frío, me enterré en el trabajo con una ferocidad que rozaba la obsesión. Mi carrera en la municipalidad de São Pau







