Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la mañana del sábado entró en la habitación sin pedir permiso, pero el vacío a mi lado en la cama era un recordatorio ruidoso de la huida de Alex en la madrugada. Pasé horas mirando el techo, procesando el dolor del rechazo y la claridad brutal de sus palabras. Cuando mi celular vibró cerca de las once, ya había tomado una decisión. No habría más espacio para vulnerabilidades despro







