Mundo ficciónIniciar sesiónEl lunes en la ciudad no tenía el perfume de las orquídeas ni el silencio reconfortante de Santa Sofía. El sonido del despertador fue sustituido casi de inmediato por el ruido constante del tráfico y por la luz grisácea que se filtraba por las cortinas de mi nuevo apartamento. Mientras preparaba el café, Banguela se enredaba en mis piernas, pero mi mente seguía estacionada en la galería de la hacienda, sintiendo







