Mundo de ficçãoIniciar sessãoHubo un silencio prolongado, tan denso que Darío pensó que la conexión se había cortado.
— ¡Joven Ferraro, es un milagro! Los noticieros dicen que usted y la joven Elena murieron... — El anciano respondio con alegría juntando las manos en agradecimiento al cielo.
— Los noticieron mienten, estamos vivos, estamos en Roma, y estamos listos.
— Gloria a Dios, he rezado por este momento — El tono de Giubilei







