La calma que reinaba en Luna Ancestral tras el cumpleaños de Anya era casi idílica, pero un Alfa que ha sobrevivido a las campañas más sangrientas del Norte sabe que el silencio prolongado en las fronteras a menudo precede a la tormenta. Mi lobo, alimentado por un instinto que el tiempo no había debilitado sino refinado, nunca se permitía el lujo de bajar la guardia por completo. La paz no era la ausencia de enemigos; era la certeza de que tu nido era lo suficientemente fuerte como para aplasta