El eco del cumpleaños aún parecía flotar en la casa, como un perfume dulce que se resistía a desaparecer. Dos días después, los globos ya no estaban, las luces habían sido desmontadas y los dinosaurios de cartón guardados en una caja, pero algo del calor de ese día permanecía… especialmente en Matteo.
El estaba sentado en el suelo del salón, con las piernas cruzadas y una pequeña figura entre las manos. No jugaba realmente, simplemente la movía sin atención, como si su mente estuviera en otro l