¿Coincidencia?
Matteo no podía dejar de pensar en lo que había visto. Después de ayudar a su papá con las cajas de globos y las figuras de dinosaurios, fingió que iba a jugar con sus autos en la salita, pero en cuanto Dante se distrajo con una llamada de la pastelería, el niño se escabulló por el pasillo. Sus pies descalzos no hacían ruido sobre el suelo pulido. Tenía cinco años, pero ya sabía que los adultos no prestaban atención a un niño pequeño si este se movía como una sombra. Y él quería ser una sombra e