Una mañana incomoda.
La mañana llegó fría y gris sobre Venecia. Suave y tenue, con niebla además, los días siguen pasando y poco a poco el clima también.
No era una tormenta ni un día particularmente oscuro. Simplemente esa luz pálida de finales de invierno que parecía quedarse suspendida sobre los canales, como si el sol todavía estuviera decidiendo si valía la pena aparecer.
El agua reflejaba el cielo sin entusiasmo, un espejo mate que devolvía tonos plomizos y apenas insinuaba el movimiento lento de alguna góndo