Matteo lo miró de vuelta, de manera sería hasta que solo se giró hacia donde se encontraba su madre, hacia la cocina. Tenía muchas preguntas y curiosidad infantil.
— ¿Y contigo, mamá?... ¿como era el abuelo Contigo?... ¿Tambien se enojaba?...
Valentina tardó más en responder. Cerró la llave del gas, tomó dos tazas y las puso sobre la encimera. Solo entonces se volvió. Su expresión era serena, pero había una sombra en sus ojos que Dante reconoció al instante.
— No lo suficiente como para igno