Londres amaneció gris, envuelta en esa niebla espesa típica del invierno inglés, pero ella ya estaba despierta mucho antes del alba. No era por costumbre, era por una inquietud profunda que le quemaba el alma desde hacía días.
Había pasado la noche en vela, tumbada en la cama con los ojos abiertos fijados en el techo oscuro. Repasaba mentalmente cada palabra pronunciada por Dante en aquella iglesia siciliana, cada vibración del móvil que anunciaba mensajes anónimos, cada mirada furtiva que cr