10. Nadie volverá a tocarte
Pov Edana
Se concentró de nuevo en mi brazo, bajando su boca hasta él para comenzar a curarme.
—Hmmm...— gemí cuando la herida ardió, pero esta vez no luché; me quedé quieta, apretando los ojos mientras él seguía pasando su lengua con lentitud por la carne abierta.
El contacto húmedo y caliente se sentía bien de una forma incorrecta, haciendo hormiguear toda mi piel mientras su cuerpo se pegaba más al mío.
Solana no estaba nada contenta; en sus ojos ardía un fuego que prometía acabar co