Evadne
El pueblo de Faerestead se divisa a la distancia como una sombra oscura en contraste con el cielo de la madrugada. Théo y yo llegamos por fin de la forma más discreta posible. No queremos llamar demasiado la atención esta vez.
Dejamos el caballo cerca de la línea de los árboles y nos adentramos a pie hasta la antigua casa de la amiga de Calliope. Cuando éramos pequeñas, Lycia siempre jugaba con nosotras y, me gustaba creer que había un cariño mutuo.
A pesar de lo que pasó la última vez,