CAPÍTULO 34: DESPEDIDA
Evadne
Los guardias humanos no me dejan pasar, pero, por fortuna, un par de lobos enviados del reino pasan por allí en ese momento. Cuando me ven se quedan perplejos porque rápidamente reconocen mi rostro. Al principio piensan que se trata de alguna treta, pero yo los convenzo de que no es así.
—D-déjenla pasar —dice el general Beta Ymui.
—Gracias general, será muy bien recompensado, pero ahora tengo que irme.
Él asiente todavía con la boca abierta. A penas me abren las p