CAPÍTULO 35: EL AMOR PREVALECE
Théo
La vida se escapa de mis manos, como si fuese arena infinita, se desliza entre mis manos y no soy capaz de retenerla. Puedo sentir mi piel ardiendo, mi cuerpo sacudiéndose por los temblores que el veneno me produce. En mi estado de semi inconsciencia escucho a las personas que me rodean. Mis tres hijos, a Thalia, incluso algunos lobos del consejo y a otras criaturas.
Pero no la oigo a ella. ¿Será que Meinara al final consiguió lo que se proponía? Mi mente div