—Esta casa monoambiente nos ha dado tanto—se movió al compás de la canción que solo sonaba en su mente—. Nos ha visto crecer, reír, llorar, amar…¡Así que tenemos que dejarla limpia y brillante antes de irnos!—se giró hacia su prometido, que también la estaba ayudando—. ¡Oye, Evan, mira…!
Lo vio echando una cantidad absurda y excesiva de jabón a un mueble para limpiarlo. El mueble estaba cubierto de espuma y no se veía nada más. Abbey chilló.
—¡Pero qué haces!—corrió hacia él y empezó a quitar l