La claridad del sol de la mañana se filtraba de forma tímida entre las cortinas del gran salón de concepto abierto, pero la luz no lograba disipar la pesadez que dominaba el apartamento residencial.
Apenas acababa de terminar de abotonar los puños de un vestido camisero en un tono gris humo, una prenda de lino sencillo que elegí para afrontar la rutina de mis oficinas de confección, cuando el sonido sordo de la puerta principal me obligó a girar la cabeza de forma instintiva. Ezra entró a la sa