El sol comenzó a ocultarse detrás de las grandes estructuras de cristal negro del distrito financiero, tiñendo el cielo de un tono rojizo que parecía anunciar el inicio de una batalla definitiva.
Las puertas doradas del ascensor privado se abrieron en el piso más alto de la torre residencial con el zumbido electrónico habitual. Crucé el umbral de la entrada a pasos rápidos, despojándome de mi abrigo de punto para dejarlo sobre la consola de madera oscura de la entrada, sintiendo que el aire cal