Crucé el pasillo central del ala residencial y me dirigí hacia el comedor de concepto abierto, arrastrando mis pasos con una lentitud calculada. Para esta noche en el apartamento, me había cambiado el sastre gris por un vestido sencillo de punto en tono café oscuro, una prenda holgada que buscaba darme un respiro frente a la rigidez que me oprimía el pecho. La tela caía de forma natural sobre mi silueta, pero no lograba ocultar la agitación interna que me dominaba desde que había leído el mensa