El rumor de los inversionistas extranjeros, se filtraba por las gigantescas cristalerias del salón, congregados en la zona principal de convenciones, donde todo operaba como un recordatorio del round comercial que nos aguardaba.
Crucé el pasillo de la entrada vistiendo un sastre de dos piezas en color negro que yo misma había confeccionado en mis talleres independientes de diseño, y que hacía juego de forma armoniosa con el sastre de Ezra. El corte ejecutivo de mi prenda aportaba una rigidez