El trayecto de regreso desde el sector norte, transcurrió bajo el peso de un silencio sepulcral, espeso, denso y sumamente asfixiante que me cortaba la respiración.
Dentro del espacio cerrado del sedán negro blindado, los directores legales de Corporación Vardan guardaron una compostura rígida, tecleando especificaciones de mercado en sus pantallas digitales. A mi lado, Ezra se mantuvo completamente inmóvil, con la mandíbula tensa y la mirada implacable de sus intensos ojos grises de invierno,