NARRADO POR EZRA VARDAN:
El rugido amortiguado de las turbinas de mi jet privado filtrándose por los cristales blindados de la terminal aérea operaba como un recordatorio letal de que el tiempo cronológico para mi nombramiento presidencial en el extranjero se estaba agotando.
Me encontraba de pie en medio del salón de concepto abierto del sector VIP del aeropuerto, manteniendo una rigidez de piedra absoluta mientras terminaba de revisar las últimas alertas que parpadeaban en mi pantalla digita