-Alicia, cámbiate de ropa, vamos a salir- le dijo Vincet un rato más tarde bajando la escalera y habiéndose quitando el traje para ponerse un pantalón negro ajustado y una camisa azul oscuro que arremangaba a mitad de brazo y con los primeros botones abiertos dejando a la vista la cadena dorada que bailaba sobre su pecho.
Alicia que se había quedado toda la tarde inmensa en la laptop que él le había regalado y en la traducción de lo que le quedaba de los contratos inclinó la cabeza.
-¿A dónde v