Dentro de la sala además del sonido de la lluvia cayendo solo se podía escuchar el de gemidos mezclados con el de humedad provocada por la saliva que se movía junto a sus lenguas, mientras Vincet devoraba la boca de Alicia de forma tal que ella n podía seguirle el ritmo. Para ese momento ella solo podía dejar que él hiciera todo lo que quería.
El cuerpo de ella temblaba completamente, desde los dedos de los pies que apretaba hasta su boca que era invadida por la lengua demandante del Ceo. las m