Ah, debería estar realmente loco. Estar en medio de una discoteca, con la bragueta abierta y dejándose chupar su parte más preciada por una desconocida, pero todo le valía cuando se estaba sintiendo de esa manera.
Sus piernas temblaban ante cada delicioso estremecimiento que lo recorría, haciendo que casi perdiera el equilibro. Sus manos sobre la pared delante de él estaban tan fuertemente apretadas que sus nudillos estaban blancos. La camisa oscura se pega a su espalda empapada de sudor al igu